“Una opinión de mujer”*

 

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Teté Biazzi

Como una nueva forma de informar, este Semanario ha decidido presentar todas las semanas una sección diferente, que tiene por finalidad conocer más profundamente a los grandes hombres que manejan los destinos de nuestra patria chica, precisamente a través de quienes mejor los conocen: sus mujeres. 
Con la intención de ingresar a sus hogares, queremos entablar una charla amena, sencilla y sin vueltas con la esposa de cada funcionario, que sin duda alguna juega un papel importantísimo en sus vidas, y porque no, en las nuestras. De manera informal y con mucho humor comenzamos esta nueva tarea, y la elegida fue la señora del ministro de Educación Ricardo Biazzi, Teté para sus amigos.
Su propia casa fue el marco en el cual transcurrió la charla, que permitió abordar temas de carácter político, familiar y económico, pero por sobre todas las cosas con un marcado perfil intimista.
Una vez más queda demostrado que detrás de un gran hombre hay una gran mujer.

 


¿Cuál es su nombre completo, donde nació y que estudios tiene?

Ester Valinotto de Biazzi. Nací en diciembre del ’49 en la provincia de Córdoba. Soy abogada.

¿Hace cuántos años está casada y cuántos hijos tiene?

Desde hace 23  años. Tenemos cuatro hijos: Enrique es el mayor, con 21 años, ingresa al quinto año de ingeniería. Ignacio tiene 20 años, inicia este año tercero de arquitectura. Gustavo,  con 17 años, y Luisa con 16 van a cursar los últimos años del secundario.

¿Qué religión profesa?

Provengo de una familia de fuerte tradición católica. Rescato y asumo para mi vida personal valores esenciales del cristianismo como la verdad, la justicia, el amor al prójimo, la solidaridad.

¿Cuál es su lugar de trabajo? ¿En qué funciones se desempeña?

Desde la década del setenta trabajo en la función pública y desde hace varios años como Directora de Informática Jurídica.

¿Tiene algún hobby?

Siento una especial atracción por el cine. Me encantan las plantas y leer sobre decoración de interiores. De no haber sido influenciada por una familia de abogados, quizás hubiese sido arquitecta.

¿Qué libro podría considerar como de cabecera?

Ninguno en particular. Podría decir que tengo preferencia por la literatura latinoamericana. García Márquez, Isabel Allende, por citar lecturas atrayentes para mí.

¿Qué odia y qué ama?

¿Odiar? Odio la mentira, rechazo la frivolidad. Amo a mis seres queridos. La sencillez. Los momentos placenteros de la vida.

¿Cuál fue el momento más placentero de su vida?

Por suerte no ha sido uno solo. Pero uno muy gratificante es el de ser mamá, ya que hemos hablado de los hijos.

¿Le gusta ocuparse personalmente de la casa?

Sí, no tengo problemas, pero no full time en lo posible. Toda mujer quiere resguardar sus propios tiempos.

¿Cómo conoció al ministro Biazzi?

Al ministro hace muy poco, el 10 de diciembre pasado. A Ricardo me parece conocerlo desde siempre. En realidad fuimos compañeros desde el inicio de nuestra vida universitaria, hace más de 25 años.

Para usted ¿cuáles son los valores más importantes en una persona?

La honestidad, la inteligencia, pero no sola, con mucha sencillez no sé si me explico y creo que agregaría la voluntad o las ganas de hacer para motivar la vida de cada día.

¿Cómo es el ministro Ricardo Biazzi en el hogar?

A pesar de la intensa actividad que siempre tuvo y tiene, creo que disfruta aquí junto a nosotros y aún con sus ocupaciones ha sabido siempre estar atento también a nuestras demandas como familia. Para trabajos domésticos es un desastre. Se escuda en no saber encender el horno de la cocina o cambiar un enchufe y es desordenado. Pero creo que todo esto es porque lo malacostumbramos. Porque también sé que en sus trabajos no es así.

¿Cómo definiría a su marido? ¿Y a usted misma?

Una persona capaz, honesta y, por ser sensible, muy solidaria. En cuanto a mí misma es más difícil hablar. Creo ser más racional. Bastante reservada en relación con los demás. Me gusta que me sugieran las cosas y no que me las impongan. Valoro pequeñas cosas placenteras de todos los días y tengo defectos como todo el mundo.

¿Le interesa la política?

No demasiado. Pero me siento comprometida con las cosas que hizo Ricardo en su actividad pública y siento la necesidad de acompañarlo.

Desde que su marido comenzó una carrera más decidida en política, ¿le ha restado tiempo en la vida familiar?

Su ritmo siempre ha sido intenso  y siempre hemos podido compartir nuestras cosas y con los chicos. No creo que eso cambie.

¿Es difícil ser la esposa del Ministro de Educación de la Provincia?

Sí, no es fácil, porque a veces uno siente en carne propia las angustias que trae Ricardo cuando no puede resolver los problemas de la gente o frente a situaciones traumáticas que siempre están a flor de piel en la función pública.

¿Su marido tiene en cuenta sus opiniones a la hora de tomar decisiones políticas?

Habría que preguntarle a él. No. No sé. Supongo que compartiendo ideales, una profesión  y muchas conversaciones, algunas opiniones propias habrán tenido incidencia a la hora de decidir, como las suyas sobre mis cosas. Es lógico que así sea.

¿Cómo ve a la juventud y a la familia hoy en día?

Es un momento difícil para ambos. Tantos cambios complejos y profundos en la sociedad cambiaron los puntos de referencia para todo el mundo y nadie sabe qué es lo que vale la pena vivir y luchar.

¿Qué cosas le causan indignación en lo que refiere a la sociedad?

La pobreza, la corrupción.

¿Qué opinión le merece el plan económico?

Aún reconociendo sus aciertos, todos coinciden que la desocupación es el tema irresuelto de este tiempo.

¿Qué opina de la corrupción?

Una lacra aquí y en cualquier parte del mundo. Podemos denunciarla pero estamos en pañales a la hora de combatirla.

Como madre, ¿qué opina de la Educación Pública, cree que es buena?

Todo el sistema educativo está bajo la lupa en la Argentina de hoy. Su transformación y mejoramiento depende de muchos factores. En realidad esta pregunta habría que hacérsela al Ministro de Educación.

¿Qué cosas deben cambiar en la política para que la misma recupere el crédito popular, en especial el de la juventud?

No sé. Bajar algunos niveles de hipocresía en la vida política. Que la gente participe más de esa vida que cuestiona tanto. Que las instituciones se comprometan más con la formación cívica de la comunidad.

¿Qué opina de la situación política misionera?

No creo que tenga notas diferenciales con relación a la que puedan tener otras provincias o el país mismo. Picos de tensión y de contención habrá siempre.

¿Qué reflexión le merecen las declaraciones de los obispos Delgado y Piña? A su criterio ¿hay inseguridad jurídica en Misiones?

Las evaluaciones de nuestras instituciones deben trascender esos picos de tensión de los que hablábamos recién. Los debates de fondo debieran estar por encima de las contingencias que le restan fuerza.

¿Qué opina sobre la construcción de la Represa Corpus?

Apenas conocida la decisión de los Presidentes de Argentina y Paraguay de avanzar sobre el tema, mandamos con Ricardo una carta documento al Defensor del Pueblo de la Nación como simples ciudadanos de Misiones para que intervenga, judicialmente si fuera necesario, en defensa de los legítimos intereses de Misiones ante los perjuicios que puede causar una obra de esa magnitud en materia ambiental. El Dr. Maiorano se abocó a la cuestión. Luego se desencadenó otro debate y se convocó a los misioneros a un plebiscito.

Si fuera Presidente de la Nación, ¿qué sector  consideraría prioritario?

Las cuestiones sociales pendientes. Rescatar la justicia social como componente de toda decisión política.

¿Cuál es su opinión sobre el hecho de que la Universidad Nacional de Misiones tenga uno de los presupuestos más bajos del país?

No sé si será así. Pero de cualquier modo creo haber aprendido en estos tiempos que los recursos son importantes y hay que pelear por ellos, pero que con lo que se tiene también se pueden hacer cosas interesantes y conseguir logros valiosos.

 

*Semanario Usted. Posadas, 31 de enero al 7 de febrero de 1996. Pág. 2

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