Reforma a la Ley N° 4080 del Régimen Electoral.

PROYECTO DE LEY

LA CÁMARA DE REPRESENTANTES

SANCIONA CON FUERZA DE LEY

Reforma a la Ley N° 4080 del Régimen Electoral.

ARTÍCULO 1.- Modifícase el art. 71, de la ley 4080, el que quedará redactado de la siguiente manera:

“ARTICULO 71.- Las listas de candidatos a diputados provinciales,
concejales y convencionales constituyentes provinciales
o municipales, deberán garantizar la igualdad real de oportunidades entre mujeres y varones.”

ARTICULO 2.- Incorpóranse, como segundo y tercer párrafos del art. 154 de la ley 4080, los siguientes:

“Las listas que se registren ante el Tribunal Electoral de conformidad con el art. 70, se confeccionarán en doble fila (mujeres y varones), colocando en ambas y por orden alfabético los apellidos de los candidatos, imprimiéndose un casillero a la izquierda de los mismos en el que el elector marcará una preferencia.
Los votos emitidos para una lista determinada se computarán a favor del partido al que corresponde, aún cuando el elector no hubiese emitido preferencia alguna.”

ARTICULO 3.- Sustitúyese el inc. e) del art. 157 de la ley 4080, el que quedará redactado
de la siguiente manera:
“e) dentro de cada lista, el orden de colocación de los candidatos se determinará por el mayor numero de preferencias que obtengan, intercalándose uno a uno por género, hasta cubrir el número de bancas que le corresponde al partido en función de los votos obtenidos;”

ARTICULO 4.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

FUNDAMENTOS

El voto es el medio esencial con el que cuentan los ciudadanos para poner en ejercicio la soberanía popular. Con él, y a la luz de nuestra democracia indirecta, las voluntades de todos nosotros quedan en manos de algunos para que, en nuestro nombre y representación, ejerzan el poder político desde la función de gobierno. ¿Cómo lograrlo del mejor modo posible? Ahí, el secreto de los sistemas electorales. De ellos dependerá que acertadamente las preferencias ciudadanas se conviertan en función pública de la forma más genuina y transparente.
Por eso, los sistemas electorales que son parte de una arquitectura mayor (los sistemas políticos de nuestras sociedades), podrán darnos satisfacciones en tal sentido o, para nuestro lamento y desgracia convertirse en instrumento de fácil manipulación, desvirtuando el sentido último de la voluntad popular.
Podría hacerse aquí un largo recorrido por la historia de nuestro país para verificar la existencia de una variada gama de alternativas que se expresaron como herramientas electorales reflejando, de un modo u otro, la decisión ciudadana. Cada uno de ellos es parte de un tiempo y debe ser contextualizado a partir de las circunstancias políticas, sociales y culturales en los que estuvieron o están insertos. Todos, en más o en menos, tuvieron virtudes y defectos; debilidades y fortalezas. En definitiva, no existen sistemas electorales ideales o perfectos.
El sistema de representación proporcional que hoy rige para la elección de algunos de nuestros cuerpos colegiados (diputados, concejales), se caracteriza por su instrumentación a través de listas de candidatos que ofrecen nuestros partidos y a un sistema de reparto de bancas proporcional al número de votos que cada lista obtuvo.
A ese sistema de representación proporcional lo aplicamos cerrado, mediante listas (las famosas sábanas) preconfiguradas por los propios partidos políticos y con las que nos encontramos en el cuarto oscuro sin posibilidad de modificarlas con nuestra propia decisión- elección. Solo nos resta optar por una u otra boleta, sin más.
En realidad, el sistema de representación proporcional no sufre tanto el embate de la crítica, como sí ocurre con su aplicación cerrada, mediante listas sábanas, las que merecen el más fuerte y notorio rechazo.
Con la modificación que se propone, la elección será, como siempre, en forma directa y por el sistema de representación proporcional que asegura la participación de las minorías, tal como lo consagra nuestra Constitución. De igual modo, seguirán siendo los partidos políticos (constitucionalmente, los únicos en nuestro país con competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos), los que presenten a los candidatos correspondientes. Pero, y aquí la diferencia, los presentarán en una boleta en la que sus nombres estén ordenados desde el punto de vista solamente alfabético, pues serán los electores, quienes directamente – por el sistema de preferencias- definan el lugar definitivo de esos candidatos.
Es la preferencia del elector la que coloca en determinado lugar de la lista a un candidato. Se da, entonces, una mayor proximidad entre elegido y elector. Como lo señala el constitucionalista Horacio Gentile el voto preferencia “compromete más la relación representante- representado, limita el poder de las cúpulas partidarias que confeccionan las listas sin dejar afuera las minorías y obliga a los ciudadanos a estudiar mejor su voto del que depende en gran parte su destino”.
El presente proyecto propicia, además, la consagración definitiva en la ley electoral de nuestra provincia de la cláusula de paridad en orden a la participación de mujeres y varones en los cuerpos colegiados, así como en la previa postulación partidaria para ocupar las bancas.
Se establece así en el nuevo articulo 71, que las listas de candidatos a diputados provinciales, concejales y convencionales constituyentes, provinciales o municipales, deberán garantizar la igualdad real de oportunidades entre mujeres y varones.
A su vez, se especifica que las listas que se registren ante el Tribunal Electoral, de conformidad con el art. 70, se confeccionarán en doble fila (mujeres y varones), colocando en ambas, por orden alfabético los apellidos de los candidatos imprimiéndose un casillero a la izquierda de los mismos en el que el elector marcará una preferencia. Los votos emitidos para una lista determinada se computarán a favor del partido al que corresponde, aún cuando el elector no hubiese emitido preferencia alguna dentro de cada lista. El orden de colocación de los candidatos se determinará por el mayor número de preferencias que obtengan, intercalándose uno a uno por género, hasta cubrir el número de bancas que le corresponde al partido en función de los votos obtenidos.
No hay en la actualidad motivo alguno para demorar la plena vigencia del mandato constitucional de la Nación surgido en 1994 y consagrado en los artículos 37 y 75 de la Constitución Nacional. La necesidad que nuestros cuerpos legislativos reflejen en su seno la composición real de la sociedad es hoy imperiosa como respuesta a la legítima demanda de plena participación ciudadana.
Por estas y otras razones que al momento del tratamiento del presente proyecto expondré, es que solicito el acompañamiento de mis pares.

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