La Corte y la libertad personal del paciente

La Corte prioriza libertad individual del paciente
No acepta transfusiones de sangre por ser testigo de Jehová

La Corte Suprema de Justicia de la Nación priorizó la libertad individual consagrada en la Constitución Nacional, al resolver que debe respetarse la decisión de Pablo Albarracini de no recibir una transfusión de sangre debido a sus creencias religiosas.    
Sostuvo que “no resultaría constitucionalmente justificada una resolución judicial que autorizara a someter a una persona adulta a un tratamiento sanitario en contra de su voluntad, cuando la decisión del individuo hubiera sido dada con pleno discernimiento y no afectara directamente derechos de terceros”.
La Ley 26.529 sobre derechos del paciente a aceptar o rechazar determinadas terapias y procedimientos médicos “con o sin expresión de causa”, también fue prioritaria para la Corte.
Y señaló: “Mientras una persona no ofenda el orden, a la moral pública, o a los derechos ajenos, sus comportamientos incluso públicos pertenecen a su privacidad y hay que respetarlos aunque a lo mejor resulten molestos para terceros o desentonen con pautas del obrar colectivo”. La Corte se basó, así,  en el artículo 19 de la Constitución Nacional que consagra la libertad individual para determinar que no se realice la transfusión.
El máximo órgano judicial de la Nación se expidió con premura sobre la medida judicial presentada por el padre de Pablo, quien solicitó que se transfundiera a su hijo, a pesar de existir una declaración (directivas anticipadas) firmada por él en el año 2008  donde manifiesta que no acepta transfusiones de sangre por ser testigo de Jehová.


Pablo Albarracini, de 38 años,  está internado en la Clínica Bazterrica desde el 5 de mayo debido a las heridas de bala que recibió durante un robo, por lo que ya debió ser intervenido quirúrgicamente dos veces.
Cuando los médicos que lo atienden informaron de la necesidad de transfundirlo, su esposa presentó la declaración firmada por Pablo y certificada por escribano.
Ante esta situación, el padre inició un proceso legal para que la justicia intervenga y autorice la práctica médica que, finalmente,  no fue avalada por la Corte.
Ratificando lo decidido por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil,  en más alto tribunal del país consideró que debía priorizarse la voluntad del paciente,  “fundada en su derecho a la autodeterminación, sus creencias religiosas y su dignidad”.
“el art. 19 concede a todos los hombres una prerrogativa según la cual pueden disponer de sus actos, de su obrar, de su propio cuerpo, de su propia vida, de cuanto les es propio”.
“… y esta facultad de obrar válidamente libre de impedimentos conlleva la de reaccionar u oponerse a todo propósito, posibilidad o tentativa por enervar los límites de esa prerrogativa. En el caso, se trata del señorío a su propio cuerpo y en consecuencia, de un bien reconocido como de su pertenencia, garantizado por la declaración que contiene el art. 19 de la Constitución Nacional”.
“De este modo, vida y libertad forman la infraestructura sobre la que se fundamenta la prerrogativa constitucional que consagra el art. 19 de 1a Constitución Nacional”.
Para la Corte, en definitiva,  tales principios resultan de particular aplicación a este caso, en el que se encuentran comprometidos, las creencias religiosas, la salud, la personalidad espiritual y física y la integridad corporal, mencionadas. 
“Y es con sustento en ellos que es posible afirmar que la posibilidad de aceptar o rechazar un tratamiento específico, o de seleccionar una forma alternativa de tratamiento hace a la autodeterminación y autonomía personal; que los pacientes tienen derecho a hacer opciones de acuerdo con sus propios valores o puntos de vista, aun cuando parezcan irracionales o imprudentes, y que esa libre elección debe ser respetada”.

 

CSJN-2 de junio 2012
“Albarracini Nieves, Jorge Washington s/ medidas precautorias”

 

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