Discurso en la inauguración del Campus Universitario

La inauguración que nos convoca es de por sí un hecho auspicioso, pero más aún, si se enmarca en un contexto de realizaciones que hoy podemos mostrar con orgullo. Este edificio que hoy habilitamos, con sus 4.500 metros cuadrados de superficie cubierta, es sólo la primera etapa de un ambicioso proyecto que nos permitirá desarrollar y expandir, en este hermoso predio de 25 hectáreas, todas las actividades universitarias del futuro.
La mejor demostración de nuestra inquebrantable decisión de dar continuidad y buen ritmo a las obras de infraestructuras de la universidad es, precisamente, la segunda etapa ya en marcha que esperamos poder inaugurar en 1993 para albergar a la Facultad de Ciencias Económicas la que compartirá con nosotros, también el ala norte de este edificio, el que originariamente estuvo destinado a la misma y que, con predisposición acordara compartir, logrando racionalidad y optimización en el uso de los recursos.
Nuestra preocupación en materia de infraestructura no quedó ceñida a este Campus. Por el contrario, simultáneamente, durante este fructífero 1992 iniciamos y terminamos otras obras no menos importantes: laboratorio de prototipos de la Facultad de Ingeniería de Oberá, Pabellón de Tecnología de la Facultad de Ciencias Forestales y módulo de dormitorios para la Escuela Agrotécnica, ambos en Eldorado. Se construyó una nueva sala de hornos y se amplió la planta procesadora de arcilla en la Facultad de Artes de Oberá. Se ampliaron y refaccionaron las Facultades de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales y de Humanidades y Ciencias Sociales de Posadas.
Tal vez convenga aquí decir que las obras mencionadas además de estar ejecutadas, están totalmente pagadas. No tenemos endeudadamente de ningún tipo, ni comprometido un solo peso de ejercicios futuros. Estamos al día con nuestros contratistas y proveedores. No podría dejar de mencionar además, otras concreciones de 1992, con mayor significación y proyección institucional aún. Desde en abril del corriente año, tenemos en el aire, en el 98.7 del dial, a la LRH 301, Radio Universidad. Su instalación, equipamiento y puesta en funcionamiento fue el resultado de un significativo esfuerzo. Acabamos de crear al empresa editorial de nuestra institución: “Universidad Nacional de Misiones Editora”. su primer libro ya está en la calle, y cinco nuevos títulos lo estarán en el próximo bimestre. Es un emprendimiento complejo, pero sumamente alentador, orientado a difundir y comercializar en todo el país la producción científico- cultural de nuestros docentes e investigadores.

Equipamiento
En materia de equipamiento hemos dado un salto importante durante el período 1991-1992. Adquirimos 120 computadoras, 70 impresoras, módems y nodos de redes, que permiten un adecuado nivel de informatización de las tareas académicas y administrativas de la Universidad. El 85 % del equipamiento informático actual de la UNAM, se adquirió en estos dos últimos años y un valor muy próximo a lo invertido en esto, se destinó a reiniciar la compra de libros en igual período. 1992 nos permitió, también, inaugurar la delegación oficial de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) en Buenos Aires. En pleno centro, con una sala de reuniones, oficinas, líneas telefónicas, equipos de fax y fotocopiadora, al servicio de la comunidad universitaria de Misiones, que necesita realizar trámites y gestiones en Capital Federal, y de interesados allá en temas de nuestra institución. Durante años, y con un costo mayor, se deambuló compartiendo diversas oficinas públicas y privadas.
Pero… la Universidad no es sólo equipamiento e infraestructura. Es, de suyo, mucho más que esto. y a lo sumo, esos recursos materiales pueden servir como herramientas, -por importante que lo fueran, herramientas al fin- para ejecutar políticas académicas, de investigación, de extensión que permitan, a su vez, el logro de metas y fines que la propia universidad persigue. En tal sentido, comienzo diciendo que hemos centrado en la problemática de la evaluación institucional nuestro punto de partida para garantizar un correcto devenir.
Siempre hemos dicho que la universidad, que debiera ser centro de racionalidad y rigor científico, casi nunca utiliza esas herramientas para observar su propio interior. A veces, desde ella se quiere cambiar el mundo, sin saber cómo cambiarse a sí misma. Por eso, un salto cualitativo es, partiendo de un programa orientado al fortalecimiento de la gestión y coordinación universitaria en la Argentina, y con financiamiento del Banco Mundial, estar como estamos, involucrados en un proyecto de evaluación de la enseñanza, tendiente a mejorar su calidad y a estudiar los costos de la educación superior en nuestro país. Diversas acciones se ejecutan sobre ese eje. Por lo demás, desde un ámbito participativo, y con una concepción dinámica, se trabaja en planeamiento y desarrollo académico. Mientras tanto, intentamos ejecutar algunas políticas en este terreno.

Primera carrera de post-grado
Primero, y considerando que no hay universidad en el mundo que se considere como tal, si no desarrolla políticas de post-grado, estamos comprometidos en la generación y fortalecimiento de una estrategia en tal sentido. Así, el año pasado se creó en la Facultad de Ciencias Exactas, la primera carrera de postgrado de la UNaM, de Especialización en Celulosa y Papel, con un perfil muy ligado al desarrollo productivo regional. Está destinado a ingenieros químicos, industriales y otros egresados. Creemos, en segundo lugar, y en cuanto a carreras de grado, que al igual que el resto de las universidades nacionales, debiéramos diversificar más las ofertas y enfoques académicos. Es decir, flexibilizar las ofertas de carreras en función de las demandas del medio, y no cristalizar en el tiempo las existentes. Ligada a esto de formular nuevas alternativas y enfoques, la experiencia de Apóstoles, con dos años de evolución, nos ha brindado una satisfacción inmensa. Empezamos con un curso de capacitación anual, para técnicos auxiliares en informática, se instrumentó el segundo año durante 1992, y ya tenemos aprobado un tercero, para la formación de analistas. Y todo bajo el contralor académico de la UNaM, pero con el soporte económico-financiero de la Fundación Apóstoles, que equipó el laboratorio de computación y organizó muy bien la administración del proyecto que tendrá su sede propia.
Creo que es el puntapié inicial de una novedosa instancia institucional no frecuente en el país al presente. Esto es, atender demandas individuales y sociales de formación, asociadas a estructuras productivas y de servicios locales o zonales, que permitan, a la vez, expandir la oferta universitaria en el territorio provincial con carreras cortas, a término, y de rápida inserción laboral.
Resulta oportuno señalar aquí, que bajo la consigna de volcar todo nuestro potencial académico, científico- tecnológico y cultural, al servicio del desarrollo regional, hemos intensificado, como nunca antes, nuestra política de articulación y compromiso con el contexto social en el que está inserta la Universidad Nacional de Misiones. En un primer momento, fue con el sector público (gobierno provincial, municipios), con quien sistematizamos una excelente relación reflejada en innumerables convenios de cooperación y asistencia recíproca, hoy en ejecución.
Del gobierno provincial hemos recibido no sólo un significativo apoyo económico, sino el reconocimiento explicito de la labor universitaria en el medio. Hoy ratificado con la presencia del Gobernador, del Vicegobernador, así como de sus colaboradores más inmediatos, y la firma de estos convenios con la Secretaría de Estado de Cultura, el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional y con la Dirección Provincial de Vialidad. Este año, hemos privilegiado de igual modo, la relación con el sector productivo privado, sobre la base de la necesidad del industrial, el empresario o el pequeño productor rural, en materia de innovación tecnológica, que día a día necesitan para un mejor posicionamiento y que la Universidad, en muchos casos, está en condiciones de proveer o transferir. Trabajamos para ajustar mecanismos de vinculación, y acabamos de realizar, conjuntamente con la provincia, una jornada sobre calidad total, en aras del mejoramiento de la productividad y competitividad locales. Todas estas relaciones con el medio, además de recuperar el sentido cabal de la extensión universitaria, constituyen una interesante fuente de recursos complementarios para la UNaM. Desde ya que todo esto importa un desafío muy grande para todos nosotros. No siempre nuestros tiempos y capacidad operativa fueron los esperados, especialmente por la actividad privada. Pero aceptamos el reto y decidimos rendir examen todos los días y en cada acción frente a la sociedad. Sabemos que haciendo bien las cosas incrementáremos la posibilidad de mejorar el nivel de legitimación social de nuestra Universidad. Queremos que todos los misioneros puedan sentirla suya, que recurran con frecuencia a ella y la defiendan, como un proyecto colectivo irrenunciable.

Modelo universitario
Pero no es este un balance de la gestión ni pretendió serlo. Dejo de lado, pues, las obras enumeradas, algunas líneas de trabajo explicitadas, para decir con absoluta claridad que nuestra actitud reflejando positivamente algunas realizaciones, así como cierta predisposición optimista asumida como gestión, son parte de una estrategia tendiente a demostrar que se pueden hacer cosas, que hay ciertos márgenes de maniobra que debemos usufructuar, y por sobre todo, que no podemos quedar -invocando adversidades- atrapados por el inmovilismo, o supuestas fatalidades paralizantes. Lo dicho, no nos priva en modo alguno, de una visión global, crítica y preocupante a la vez, acerca de la universidad pública en la Argentina de hoy. No cabe otra conclusión a partir de indicadores que muestra la baja inversión global en el sistema, signo claro de una prolongada desatención de la sociedad y el Estado Nacional a la educación, la ciencia y la tecnología; herramientas estratégicas imprescindibles si queremos, verdaderamente, dar algunos saltos cualitativos como Nación; un modelo universitario tradicional profesionalista definitivamente agotado; la ausencia de políticas claras para el sistema público de educación superior, y hasta la falta, salvando honrosas excepciones, de interlocutores en el ámbito nacional para el tratamiento de la problemática universitaria.
Un panorama poco alentador el que debemos sumar, incluso, las propias resistencias internas de la institución universitaria en general para producir su propia reconversión. La voz de la universidad argentina, por lo demás, en los grandes temas de la sociedad de estos días está, en buena medida, ausente. Debiera ser la opinión más ecuánime y prestigiosa de las agendas de actualidad. Pero, desgraciadamente no lo es. Sobre un escenario signado por el desarrollo social, bajo profundas transformaciones estructurales en los criterios de producción y distribución de riquezas, del aparato del Estado y de los que fueron sus roles esenciales, la universidad argentina se mantiene no pocas veces indiferente, atrapada por sus juegos internos, sus consabidas letanías. Sin aportar a la búsqueda de nuevas herramientas para transformaciones más justas y solidarias, sin diseñar programas de prevención y sin hacer real docencia ante la sociedad, frente a flagelos denigrantes que la aquejan. Sin mostrar los comportamientos éticos y la austeridad de la que es capaz, como institución formadora y transmisora de valores. Es imprescindible rescatar el poder crítico de la universidad y de los intelectuales en la vida de hoy. Esto es esencial comprenderlo y asumirlo desde la universidad. Está ligado a su propia concepción autonómica, a veces confundido por algunos discursos altisonantes, pero que sólo sirven para pedir más de lo mismo y seguir cometiendo los mismos errores. Desde ya que, lo dicho incluye a la Universidad Nacional de Misiones. Aún así, no creo que debamos desanimarnos excesivamente. Está visto que podemos hacer cosas e interesantes.

Posibilidad de seguir creciendo
Necesitamos buenos diagnósticos de los que nos pasa, algunas estrategias de trabajo y mucho trabajo. Intenso y sostenido, para revertir, al menos lo que esté a nuestro alcance, demostrando, incluso, que a pesar de la crisis, es posible seguir creciendo. La Universidad de Misiones, en particular, tiene algunos compromisos al presente, con la comunidad, que no puede desatender bajo ningún concepto. Así, por ejemplo, una mayor acción con todos los programas vinculados a la problemática ecológica, generando capacitación de grado y postgrado en materia ambiental. Necesitamos, en forma urgente, atender la demanda de capacitación y formación de recursos humanos, para mejorar la gestión y administración de nuestros municipios. Estamos urgidos a intensificar los estudios sobre la problemática de la integración regional, para señalar, con sentido anticipatorio, los desequilibrios, las desarticulaciones, los costos negativos que puedan acarrear políticas diseñadas desde otros ámbitos.
Necesitamos involucrarnos en todos y cada uno de los aspectos atinentes a la calidad de vida de los habitantes de Misiones, con nuestras investigaciones, desde nuestras disciplinas científicas y con nuestra asistencia técnica. Por todo lo expresado, y aún sabiendo que no siempre los sacrificios son debidamente recompensados, finalizo éstas palabras reiterando a la sociedad en su conjunto y a la comunidad universitaria en particular, la convocatoria a renovar el desafío en la búsqueda, cada día, de una Universidad mejor. En la que podamos privilegiar la libertad creadora, la innovación y la capacidad de anticiparnos a los tiempos. En la que podamos priorizar el desarrollo humano, la dignidad de nuestros pueblos, el fortalecimiento democrático y una cultura de paz y tolerancia. De todos nosotros depende que así sea. (Discurso del rector de la UNaM, Ricardo Biazzi el 9/12/1992)

Scroll to Top