Discurso del viceministro de Educación de la Nación, Ricardo Biazzi

“Vayan nuestras primeras palabras para extender un afectuoso saludo al pueblo fueguino, a sus autoridades, en la persona del Gobernador, y el sincero agradecimiento por cobijarnos a todos, desde este maravilloso lugar de la Patria, para la realización de la Vigésima Sexta Feria Nacional de Ciencia y Tecnología. El fuego de esta tierra ya nos permitió alumbrar el inicio del ciclo lectivo 2002. Desde Ushuaia, en los primeros días de marzo, se daba cuenta que, por grave que fuera las crisis por las que atravesáramos, una escuela abierta siempre será el lugar más seguro para nuestras chicos. Vaya también nuestro reconocimiento a todos los que hicieron posible este evento: a muchas voluntades silenciosas, a las autoridades nacionales y provinciales, a las empresas que han colaborado para que este encuentro pueda realizarse. Y, en particular, a la Provincia, en la persona de la ministra, por este esfuerzo que es un eslabón más que de todo aquello que Tierra del Fuego realiza y muy bien en materia educativa.
Pero en realidad, el día de hoy tiene otros protagonistas: los niños y los jóvenes que participan de este evento. Son ustedes, a partir de experiencias como estas, que nos están mostrando otro camino y dando una lección de vida a los mayores. Frente a un mundo de adultos que los desencanta y mucho, están indicando cual es el rumbo a seguir cuando quedamos atrapados en un mar de adversidades. Nos están diciendo que hay otra Argentina posible. Frente a un país que pareciera estar descreyendo de si mismo, agobiado por el desinterés, marcado por un desgarro social que lo lacera a través de la miseria y la indigencia de millones de compatriotas que padecen y mucho, estos jóvenes con su actitud, nos están diciendo que no hay que bajar los brazos, que bien vale movilizar voluntades para que las cosas sean de otro modo. Y eso ya de por sí es todo un ejemplo.
Son ustedes los que le están diciendo a los demás jóvenes argentinos que hay que apostar a la escuela. Que vale la pena. Que la escuela no es un espacio adverso a cada uno de ellos. Por el contrario, que puede ser un lugar agradable. Donde hay que estudiar, y mucho. Pero también hay tiempo para la diversión, donde se cosechan amistades y afectos para el resto de nuestros días. Estos jóvenes nos están diciendo, además, que es muy importante apostar al conocimiento. Que quien conoce no padece otra de las miserias, además de la material, que es la miseria de la ignorancia. Que hay que saber leer, escribir; que hay que saber sumar y restar. Ese conocimiento nos permite, fundamentalmente, expresar nuestros sentimientos, los deseos y también las broncas, nos hace ganar mucho en libertad y en dignidad. Estos mismos jóvenes nos están diciendo que hay que apostar y fuerte al conocimiento científico y tecnológico, que son las herramientas que sirven para mejorar la calidad de vida y las condiciones de la humanidad. Nos dan otra lección también, porque nos dicen que hay que trabajar en equipo. El egoísmo individualista no sirve de nada. Que hay que apoyarse en el esfuerzo y en el mérito compartido. También nos señalan que hay que preocuparse por lo que le pasa a la gente, en una actitud solidaria, rastreando los problemas que tiene el contexto social en el cual se vive y convive. Es una muestra de preocupación por los demás que hay que también rescatar. Pero todos estos jóvenes saben que nada de esto hubiera sido posible si a su lado no hubiesen estado los docentes asesores. Gracias a esos docentes que han suscitado el interés y la motivación por el conocimiento, ustedes tal vez estén realizando las actividades que desarrollan. Entonces hoy bríndenle un homenaje con un beso de todo corazón, un abrazo muy fuerte, agradeciéndoles también esta
posibilidad. Docentes que transitan tiempos difíciles como toda la sociedad argentina de hoy. Docentes que tienen que conciliar la trascendencia de la misión que la sociedad pone en sus manos, con las limitaciones del tiempo que corre, pero que aún así han priorizado un sendero distinto para decirles a los jóvenes que hay que privilegiar el futuro y la inteligencia. Y eso también significa muchísimo. Estamos frente a una Argentina desbordante de espejos que nos devuelven imágenes cargadas de renunciamientos éticos, cuando no de frivolidad, mediocridad, pavadas o debates estériles. Y son ustedes, los docentes que guían la tarea de cada uno de estos alumnos, que les dicen ojo, atención, hay otros espejos en los que ustedes pueden mirarse: los espejos de los Milstein, los espejos de los Houssay, los Leloir, los Saavedra Lamas, los Pérez Esquivel y de muchos otros héroes anónimos que luchan por el bien de la humanidad. En fin, todos ustedes jóvenes y docentes le están dando una señal de esperanza a la Argentina, que necesita como nunca del esfuerzo fecundo y constante de cada uno de nosotros.
Alguien ha dicho y con razón, que la democracia no es una fábrica que opera por sí sola. Para fortalecerla y hacerla crecer, cada uno de nosotros debe hacer su aporte: poniendo más los que más tienen y ayudando a una más justa y equitativa distribución del producido
social, administrando con eficiencia y transparencia los que circunstancialmente administramos recursos públicos, y siendo solidarios todos, absolutamente todos, con los que más lo necesitan. Recuperaremos así la opacada noción de bien común y enderezaremos nuestras miradas en la búsqueda de esa construcción colectiva que nos debimos abandonar jamás, que es la Patria Argentina. A todos por estar aquí, muchísimas gracias”.
(Discurso pronunciado en la apertura de la 26° Feria Nacional de Ciencia y Tecnología, realizada en Tierra del Fuego, el 22 de octubre de 2002).

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