Biazzi vs Corpus

A poco de conocerse la firma del acuerdo para construcción de la represa de Corpus, Ricardo Biazzi, abogado, ex rector de la UNaM, docente universitario, ex Convencional Constituyente y concejal electo por la Ciudad de Posadas, dirigió una carta documento al Defensor del Pueblo de la Nación, Jorge Maiorano, en la que reclamaba la intervención del ombudsman para garantizar el cumplimiento de preceptos constitucionales y legales relativos a los derechos misioneros sobre el nuevo emprendimiento binacional.
El reclamo ante Maiorano fue encarado como una cuestión familiar y elevado a título estrictamente personal. “La semana que se anunció el acuerdo de Menem con Wasmosy sobre la realización de la represa -relató- hubo un bombardeo de opiniones y un queja de la dirigencia política, de la prensa y de especialistas en el tema, sobre la baja participación de la gente en el debate. En ese momento en charlas familiares, con mi mujer, con mis hijos, nos preguntábamos qué se podía hacer en estos casos en lo que uno trata de interiorizarse lo más que pueda de la cuestión. Son temas en los que cuesta tomar de inmediato una opinión definitiva- admite- pero se sabe que es algo muy importante y que lo que se haga o deje de hacer, nos involucra a todos. Ahí surgió la idea de pedir la intervención a este nuevo funcionario de la Constitución Nacional, que es el Defensor del Pueblo, una especie de abogado de la sociedad que debe encargarse de la defensa de nuestro intereses colectivos”, explicó sin poder evitar su vocación docente.
Hombre de su tiempo, al fin, reseña su punto de vista sobre las cuestiones ambientales: “cada día que pasa tomamos mayor conciencia del valor inestimable de un medio ambiente equilibrado. De a poco, nos vamos dando cuenta que al estar ocupando la tierra por el tiempo de nuestras existencias, estamos como quien se instala en una casa alquilada”, graficó.
“No nos podemos dar el lujo de hacer desastres en ella, ni siquiera para satisfacer nuestras necesidades presentes -advirtió- porque sabemos que no es nuestra y además porque vienen muchos inquilinos más detrás nuestro que la van a necesitar igual que nosotros”.

Anuncio absurdo
Pero lo pesa más su condición de profesional del derecho, por añadidura constitucionalista, y desde ese plano se despachó: “Fíjese si no es absurdo el anuncio de Menem sobre Corpus realizado en San Pablo. Es más, cada vez que el secretario Bastos anunció algún acuerdo con Paraguay o Brasil sobre temas energéticos que comprometen al territorio y a la población de Misiones, las explicaciones las fue a dar al exterior y para el exterior. Aquí, a Misiones, no tuvo ni la delicadeza de llegar y dar cuenta de lo que se pretende hacer en nuestras narices y sobre nuestro patrimonio”.
El calificativo, a esta altura, se ve venir: “Somos furgón de cola, por no decir algo mucho menos académico todavía. Hay un desdén total por el sistema federal argentino. No se puede, con total impunidad, avanzar sobre el ámbito de decisión y dominio de una Provincia y después llenarnos la boca para destacar la importancia del federalismo en nuestro país. En la construcción de las instituciones no hay magia. Se las construye con acciones de todos los días, respetando las reglas de juego, las leyes que dan vida a esas instituciones, buscando relaciones más justas. Y esto vale tanto para gobernantes como para los ciudadanos en general.
Hay democracia si hay comportamientos democráticos, hay federalismo si se respeta diariamente la lógica de descentralización del poder que el sistema federal tiene implícito.
La Nación debe respetar a las provincias y éstas hacerse respetar. Ni los tratados internacionales, ni el proceso de integración que vimos con el Mercosur pueden dejar de la cuestión. La integración no puede ser concebida como la expansión geográfica de espacios comerciales y productivos para favorecer algunos acuerdos de grandes corporaciones. Aquí hay pueblos, realidades fronterizas y estructuras institucionales que al menos la Argentina, por su estructura federal, tiene que respetar antes de salir a negociar internacionalmente”.

Tratados internacionales
A mayor abundancia, trae en su auxilio antecedentes internacionales: “En muchas reuniones científicas se ha estudiado el manejo de ríos y canales navegables, de las cuencas hídricas interjurisdiccionales, y en particular en los casos de países federales en los cuales el domino de esos ríos navegables pueden pertenecer a las provincias como en Argentina, Canadá, Estados Unidos o Suiza, en tanto que la jurisdicción, o sea el ejercicio de la autoridad política puede estar dividida y compartida según la materia o las cuestiones de que se trate. Por ejemplo, la materia de navegación interprovincial o internacional en nuestro país, al igual que en Canadá o Estados Unidos es del gobierno federal. Las relaciones exteriores están en manos también de ese gobierno federal. Es más, los tratados internacionales suscriptos por la República Argentina tienen jerarquía superior a las demás leyes de la Nación y supremacía sobre las constituciones y leyes provinciales, pero esto no puede significar, en modo alguno, que el Gobierno Nacional invada atribuciones privativas de nuestros gobiernos locales. Por el contrario, antes de salir a negociar externamente, el Gobierno Nacional debe asegurar un adecuado ajuste interjurisdiccional dentro del país que – insisto- es federal, no unitario. Hay que concertar o conciliar primero los intereses de esfera nacional y luego en la esfera internacional. Es un principio elemental de respeto institucional que se le debe a las provincias, en este caso a Misiones”, concluyó con toda contundencia de quien sabe de qué está hablando (Publicado en la Revista Usted, en julio de 1995)

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