Nuevo Aniversario UNaM

Aniversario

El 16 de abril de 1973 se creó la Universidad Nacional de Misiones mediante la promulgación de la Ley Nacional N° 20.286, pasaron 39 años desde entonces. Como un recorrido por parte de esa historia, entrevistamos a quienes fueron rectores de la institución durante las últimas dos décadas. Ricardo Biazzi, Jorge Bettaglio, Fernando Jaume y Aldo Luis Caballero responden y reflexionan acerca del rol de la Universidad, los mayores logros y dificultades que tuvieron; y nos ayudan a pensar de dónde venimos y hacia dónde vamos como Universidad Pública.

Ricardo Biazzi (Rector de 1990 a 1994)
 

 ¿Cómo encontró la universidad en el momento en que inició su gestión?

Asumí la gestión en un tiempo signado por una debacle económica y social, con hiperinflación y en un contexto de ausencia de interlocutores en el escenario nacional que pudieran vislumbar un panorama de proyección y crecimiento del sistema universitario en su conjunto, y fundamentalmente de la Universidad pública argentina. En ese escenario adverso en materia de políticas universitarias como en financiamiento, existían dos alternativas: sobrevivir sin producir mayores modificaciones en el funcionamiento interno de la Universidad y sumándose a las demandas orientadas a un correcto financiamiento del sistema universitario, o buscar caminos para recrear, en el ámbito de nuestra propia casa, algunas líneas de crecimiento y desarrollo, independientemente de aquellos baches en materia de financiamiento.
En cuanto a infraestructura, se inauguró el Campus Universitario, se ampliaron los laboratorios de prototipos de la Facultad de Ingeniería, se crearon un pabellón de Ciencias Forestales y un módulo de dormitorios en la Escuela Agrotécnica, y se hicieron reformas en la Facultad de Artes y en las otras dependencias de Posadas. Además, se fundó y se pusieron en marcha la radio de la Universidad, la Editorial Universitaria y el Conjunto de Cámara de la Universidad. En lo académico, en tanto, comenzó el primer posgrado de la Universidad.
En aquél momento también estaba la amenaza de la privatización de la educación universitaria…
En ese sentido, lidiamos contra funcionarios. Incluso, hay manifestaciones públicas hechas en el Consejo Superior o por el Rector de la casa, señalando nuestra total discrepancia con todos los intentos de privatización del sistema, ya sea del arancelamiento o cualquier otro tipo de restricción o cortapisa que pusiera en tela de juicio ese pilar fundamental que es la educación pública y gratuita y abierta a todos los segmentos de la sociedad.
En mi caso, no sólo lo sostuve reflejando el sentir de la comunidad universitaria de Misiones y de la sociedad en general, sino que también lo hice cuando me tocó presidir en CIN, y posteriormente cundo fui electo convencional constituyente para la reforma de Santa Fe.
Allí mantuvimos, los que así lo pensábamos, una actitud muy decidida y fuerte en el tema de la preservación no solo de la autonomía de la Universidad estatal, sino también el carácter público y gratuito. Es decir, un valor sagrado de la Universidad, que es el preservar la independencia y la autonomía como poder crítico frente al poder político de turno, frente al poder económico, frente a las corrientes sociales dominantes. Y que le permita alzar su voz como producto del rigor científico de sus investigadores, del trabajo cultural de sus docentes de su comunidad. Que ese alzar la voz sea, en algún sentido, una expresión de libertad creadora, de innovación creativa y anticipación: la Universidad anticipándose con posiciones novedosas, producto de aquellas investigaciones, frente a la agenta de temas públicos que tiene cualquier sociedad.


 

 

¿Cómo ve hoy la UNaM en el contexto local y regional?
Creo que es una etapa muy importante la que está atravesando. Y me parece que la gestión actual se centró en algunos ejes interesantes: primero, la preocupación por la calidad académica, por preservarla e incrementarla; no solo en la expansión de la oferta de grado y posgrado, sino también en la vinculación desde el punto de vista científico y tecnológico con los organismo pertinentes, fundamentalmente el CONICET y otras dependencias en los órdenes nacional e internacional.
En segundo lugar, me parece también importante en la actual gestión, la preocupación por la expansión de la oferta académica de la universidad hacia toda la geografía provincial, ya sea con las ofertas existentes o estudiando alternativas que demande el escenario provincial y regional. Creo que es una buena iniciativa, en la medida en que con el esfuerzo de todos podamos acompañarla: que haya una expansión geográfica de la oferta, equivalente o en mejores condiciones, incluso, en la que se brinda en la sede central.
Me parece muy interesante, asimismo, la búsqueda de estrategias para atacar la deserción estudiantil. Es un contexto multicausal donde hay aristas que se deben trabajar, y no sólo la Universidad.
También es muy positivo el hecho de que la Universidad debe tener un muy buen relacionamiento con todos, con las problemáticas regionales, con los sectores productivos y de desarrollo, con las instituciones gubernamentales. Pero no lo puede hacer como apéndice político de nadie. En este sentido hay que evitar la aproximación por oportunismo político, ni tomar distancia ni desentenderse de los problemas que el ámbito gubernamental o la realidad nacional estén reclamando. Y otra cosa que no debió haber abandonado nunca la Universidad, es el rol que tiene en la formación y capacitación de docentes.
 

¿Cuál considera que es el rol de la Universidad hoy en la sociedad?
Creo que tanto el sistema universitario argentino, como el sistema educativo en general, le está faltando que, a la par de la actualización de las estructuras curriculares de los criterios pedagógicos, del avance y la incorporación de contenidos y objetivos en cada una de sus disciplinas, tenga una preocupación por nuevas herramientas pedagógicas vinculadas con los contextos socioculturales de pertenencia de la matrícula que se incorpora a la vida de la Universidad, en el caso de la escuela media o primaria.
Me parece que hay que hacer un esfuerzo notorio por la comprensión, en primer lugar, del valor que significa la Universidad como centro de producción de conocimiento y tecnología; un centro que debiera ser un espacio cultural, no encorsetado en claustros, que tome conciencia de que es parte de una sociedad en la que está inserta.
Dignificar esa Universidad pública y gratuita es ponerla en el lugar de preponderancia del que nunca debe salir, que es el de un rol protagónico en la búsqueda de mejores condiciones a partir de lo científico, lo tecnológico, lo cultural y de desarrollo comunitario.
Es el desempeño adicional que tenemos que poner los miembros de la Universidad, a partir del esfuerzo que realiza la sociedad para mantenerla.
Creo que hay que cambiar –y de hecho ha sido evidente el cambio en los últimos tiempos- la concepción tradicional del concepto de extensión. La extensión universitaria es mucho más que algunas producciones culturales para mostrar lo que se hace en ese campo: es un camino creativo y fecundo de ida y vuelta entre problemáticas que se producen en la sociedad.

 

Entrevista realizada el 28 de marzo de 2012.
Info UNaM: Boletín informativo de la Universidad Nacional de Misiones. Abril de 2012.

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